Revista independiente sobre tecnología y espacio de trabajo y organización cotidiana.
Lectura · Luces · Trabajo
Una galería acristalada en un segundo piso de A Coruña, una butaca en un extremo y un escritorio en el otro. Desde el 31 de agosto anotamos los lunes a qué hora se enciende la lámpara y a qué hora bajan los estores.
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Esta revista reúne artículos, listas y ejemplos sobre iluminación y luces para lectura y trabajo. Cada sección se mantiene dentro de esta categoría cotidiana.
La revista
Butaca y Ventanal es el cuaderno de una galería. La galería mide 4,20 metros de largo por 1,60 de fondo, da al oeste y está cerrada por siete hojas de cristal de 60 centímetros. Cuando la redacción se instaló en el piso, a finales de agosto, la galería era un pasillo con buena luz; hoy es el sitio donde se lee y se escribe.
Decidimos anotar lo que íbamos cambiando, semana a semana, con una regla sencilla: cada lunes durante las cuatro primeras semanas, y después el primer lunes de cada mes, la hora a la que se enciende la lámpara de suelo y, desde que hay estores, las horas a las que se bajan y se suben. Los centímetros se apuntan cuando se coloca un mueble.
La revista no depende de ninguna marca. No vende lámparas, no recibe muestras y no publica anuncios. Los modelos se describen por su altura, su tulipa y su bombilla, que es lo que hace falta para colocar otra parecida.
Las imágenes proceden de Flickr y enseñan butacas, ventanas y lámparas de otras casas y otros edificios; ninguna es de nuestra galería. Las hemos elegido porque cada una plantea la misma pregunta que el texto al que acompaña: de qué lado entra la luz y dónde está el asiento.
Registro
El registro empieza el lunes 31 de agosto de 2026 y tiene una entrada por semana durante las cuatro primeras. Cada una dice qué se movió y a qué hora se encendió la lámpara de suelo ese lunes.
Semana 1 · 31 de agosto a 6 de septiembre
Medimos la galería y colocamos la butaca en el extremo norte, orientada hacia el sur, con el cristal a 40 centímetros de su lado derecho. La lámpara de suelo queda, de momento, delante y a la derecha. El lunes se enciende a las 20:55, dieciséis minutos antes de la puesta de sol. Esa semana todavía no hay estores: a última hora, quien lee cambia la butaca por una silla del pasillo hasta que el sol sale de la página.
Semana 2 · 7 a 13 de septiembre
Llegan los estores: siete, de lino crudo, uno por hoja. A partir de las 18:45 el sol de poniente da de lleno en la página, y bajamos del todo los tres del extremo norte. El lunes, la lámpara se enciende a las 20:40. Los otros cuatro estores se quedan arriba casi todo el día: en esa mitad de la galería todavía no hay ningún mueble al que el sol estorbe.
Semana 3 · 14 a 20 de septiembre
La lámpara de suelo cambia de sitio. Delante de la butaca, su tulipa se reflejaba en el cristal al anochecer; ahora está detrás y a la izquierda, en el rincón que forman la pared y el extremo norte. El lunes se enciende a las 20:30. En el hueco que deja junto al cristal ponemos la mesita, que hasta entonces estaba en el pasillo, y sobre ella los libros en curso.
Semana 4 · 21 a 27 de septiembre
Montamos el escritorio en el extremo sur: un tablero de 90 por 50 centímetros. Los dos primeros días estuvo arrimado al cristal; después pasó a la pared del extremo sur, con el cristal a la derecha de quien escribe. La pantalla del portátil queda en ángulo recto con el ventanal. El lunes, la lámpara de la butaca se enciende a las 20:15. Sobre el tablero ponemos una lámpara de sobremesa, que no tiene hora fija: se enciende cuando se abre el portátil y se apaga al cerrarlo, haya sol o no.
Actualización · 5 de octubre
Cinco semanas después de la primera anotación, la lámpara se enciende a las 19:50: una hora y cinco minutos antes que el 31 de agosto. Los estores 1 a 3 bajan ya a las 18:00. Nada más ha cambiado de sitio. El registro sigue con una entrada mensual, el primer lunes, y con la checklist del rincón como guion.
Inventario
En la galería hay una fuente de luz que no se puede mover, dos que sí y una tela que regula a la primera. Estas son, con sus medidas.
Siete hojas de cristal de 60 centímetros de ancho y 1,45 metros de alto, de carpintería blanca, sobre un antepecho de 85 centímetros. Da al oeste: por la mañana entra claridad sin sol, y por la tarde, sol directo.
Mide 150 centímetros hasta el borde superior de la tulipa, que es de lino y tiene 35 de diámetro. Su bombilla es de rosca E27, da 806 lúmenes y tiene un tono de 2700 kelvins. Está detrás de la butaca, a su izquierda.
Una lámpara de sobremesa de 42 centímetros con tulipa metálica orientable y bombilla E14 de 470 lúmenes y 2700 kelvins. Ocupa el lado izquierdo del tablero, el de la pared, lejos del cristal.
Siete estores enrollables de lino crudo, numerados del 1 al 7 de norte a sur. Cada uno cubre una hoja de cristal entera.
Las dos lámparas no se pisan. La de suelo ilumina el extremo norte y la de sobremesa, el sur; entre una y otra quedan casi tres metros de galería a media luz. Con las dos encendidas y los estores subidos, desde la butaca el portátil es un rectángulo pequeño al fondo, y desde el escritorio la tulipa de lino no entra en el cristal que queda a la derecha.
Notas de estación
Estas son las cinco anotaciones del cuaderno, puestas en fila; el lunes 28 de septiembre no hubo entrada. La hora de la puesta de sol es la calculada para A Coruña; las otras dos columnas son las del cuaderno. La segunda hora de los estores es la de subirlos, cuando el sol queda tapado por los edificios del otro lado de la calle; por eso es anterior a la puesta de sol calculada.
| Lunes | Puesta de sol | Lámpara de suelo encendida | Estores 1 a 3 bajados |
|---|---|---|---|
| 31 de agosto | 21:11 | 20:55 | Aún sin estores |
| 7 de septiembre | 20:58 | 20:40 | De 18:45 a 20:15 |
| 14 de septiembre | 20:46 | 20:30 | De 18:30 a 20:05 |
| 21 de septiembre | 20:33 | 20:15 | De 18:20 a 19:50 |
| 5 de octubre | 20:08 | 19:50 | De 18:00 a 19:25 |
A finales de agosto el sol se ponía unos doce grados al norte del oeste, de modo que a última hora entraba en la galería algo en diagonal. A finales de septiembre se ponía casi justo al oeste: la franja de sol entraba perpendicular al cristal y llegaba hasta la pared, a 1,60 metros.
La puesta de sol se adelanta unos doce o trece minutos por semana en estas fechas, y la hora de la lámpara la sigue de cerca: entre dieciséis y dieciocho minutos antes. El cambio al horario de invierno, el 25 de octubre, moverá de golpe toda la tabla una hora.
Los estores van por delante de la lámpara. El 7 de septiembre bajaban a las 18:45, dos horas y cuarto antes de la puesta de sol; el 5 de octubre bajan a las 18:00, poco más de dos horas antes. El sol tarda ahora algo menos en recorrer el cristal de arriba abajo.
Los estores 4 a 7 no figuran en la tabla porque no tienen horario. Cubren el tramo del escritorio y solo se bajan los días en que alguien trabaja allí por la tarde.
Cuaderno
Probamos una bombilla de 1055 lúmenes en la lámpara de suelo. La página ganaba poco y el cristal, en cambio, devolvía de noche la galería entera, butaca incluida. Ha vuelto la de 806 lúmenes.
Hemos cepillado la tulipa de lino por dentro. Tenía una capa de polvo que amarilleaba la luz; con la misma bombilla, el papel de un libro nuevo vuelve a parecer blanco y no crema.
Los estores llevan desde la semana pasada su número escrito a lápiz en el tubo, del 1 al 7. La tabla dice ahora «estores 1 a 3» donde el cuaderno decía «los del fondo», que nadie sabía si era el norte o el sur.
Lecturas
De qué lado queda el cristal, a cuántos centímetros y qué se hace cuando el sol baja.
Situar la butaca
Altura, tulipa, bombilla y las dos posiciones que ha tenido: delante de la butaca y, después, en el rincón.
Colocar la lámpara de suelo
Once líneas para repasar la galería entera: cristal, butaca, lámparas y escritorio.
Recorrer la checklist línea a líneaPreguntas
Porque entonces el ventanal quedaría justo detrás del libro: un fondo mucho más claro que la página por el día y un cristal negro por la noche. Con el ventanal a un lado, la luz cae sobre el papel y el cristal queda fuera de la lectura.
A 40 centímetros por su lado derecho. La galería tiene 1,60 metros de fondo y la butaca, 78 centímetros de ancho; los 42 restantes quedan del lado de la pared, que es por donde se pasa.
Una de casquillo E27, 806 lúmenes y 2700 kelvins; la prueba con otra de más lúmenes está en la nota del 10 de septiembre.
En el escritorio del extremo sur, con la pantalla en ángulo recto con el ventanal. El cristal queda a la derecha y la lámpara de sobremesa, a la izquierda, de manera que ninguna de las dos luces aparece en la pantalla.
Para la hora y media, más o menos, en que el sol de poniente da en la página. Con el sol bajo y de poniente, la página recibe un rectángulo de sol y el resto del libro queda en sombra. Bajado del todo, el estor deshace ese rectángulo, y el lino deja pasar una claridad repartida.
Una por semana durante las cuatro primeras semanas, los lunes, y desde octubre una al mes, el primer lunes. Cada anotación lleva la hora de la lámpara y, desde que hay estores, las dos de los estores: cuándo se bajan y cuándo se suben. Entre una y otra, las notas con fecha recogen lo que cambia: un mueble, una bombilla, la tulipa o los estores.
Los que admite la mesita, que tiene 45 centímetros de diámetro: tres o cuatro en curso. El resto está en una estantería del pasillo, fuera de la galería, porque el sol de la tarde decolora las cubiertas.
Si alguien lleva su propio registro de luces, o encuentra una hora que no cuadra en el nuestro, puede escribirnos. Las señas postales y el correo están en la página de contacto; la revista no usa cuestionarios ni listas de envío.
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Butaca y Ventanal · redacción · 16 de septiembre de 2026
Lo primero que hicimos en la galería fue decidir dónde iba la butaca. Parece una cuestión de preferencias, pero tiene una respuesta que se puede medir: depende de por dónde entra la luz y de qué queda detrás del libro.
En una galería de 4,20 por 1,60 metros, con el cristal en uno de los lados largos, una butaca se puede orientar de tres maneras.
Nos quedamos con la tercera. La butaca está en el extremo norte y apunta al sur. El cristal le queda a la derecha, a 40 centímetros.
Con el cristal a la derecha, la luz del día cruza la página de derecha a izquierda. Con la butaca en el extremo sur y orientada al norte, el cristal quedaría a la izquierda y todo lo demás sería igual: en una galería, cualquiera de los dos extremos vale. Nos quedamos con el norte porque el sur estaba reservado para el escritorio.
La butaca mide 78 centímetros de ancho. Arrimada al cristal dejaría un paso de 82 por el lado de la pared, pero los estores, que ya estaban encargados, rozarían el tapizado al bajar. Con 40 centímetros de separación bajan libres y por el lado de la pared quedan 42, que es lo justo para pasar con una bandeja.
La mesita tiene 45 centímetros de diámetro y 55 de altura. Está delante de la butaca y a su derecha, junto al cristal, donde durante las dos primeras semanas estuvo la lámpara de suelo. En ella caben tres o cuatro libros, un lápiz y una taza. No hay lámpara encima: la de la galería es de suelo y va detrás.
La galería da al oeste. Hasta media tarde entra claridad sin sol directo. Después, el sol asoma por la parte alta del cristal y va bajando hasta dar en la página. Ese es el momento de los estores: los tres del extremo norte se bajan del todo; el lino tamiza el sol y sigue dejando pasar claridad.
La hora cambia cada semana. El 7 de septiembre fue a las 18:45; el 14, a las 18:30. La tabla de la portada recoge las de cada anotación.
En la imagen que acompaña a este texto, la butaca de rayas está arrimada a una ventana que le da la luz lateral, y al otro lado tiene una mesita con una lámpara de sobremesa. Es la misma idea con otros muebles: luz de día por un lado, luz de noche por el otro, y nada brillante detrás del libro.
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Butaca y Ventanal · redacción · 22 de septiembre de 2026
La lámpara de suelo es la única luz de la butaca cuando se va el sol. Tardamos dos semanas en dejarla en su sitio, y en ese tiempo apuntamos todo lo que se puede apuntar de una lámpara.
Las dos primeras semanas la lámpara estuvo delante de la butaca y a la derecha, junto al cristal. Iluminaba bien la página, pero tenía dos inconvenientes. El borde inferior de la tulipa queda a 125 centímetros del suelo; desde la butaca, la bombilla asomaba por debajo de la tela. Y al anochecer, la tulipa encendida se reflejaba en el cristal, justo al lado del libro.
El 14 de septiembre la pasamos al rincón que forman la pared y el extremo norte: detrás de la butaca y a su izquierda. Desde allí, la luz llega al libro desde atrás y desde la izquierda, la bombilla queda oculta por la tulipa y el reflejo en el cristal sale del campo de la lectura, porque ahora queda detrás del asiento.
La sombra también cambia. Con la lámpara detrás y a la izquierda, la sombra de un lápiz cae hacia la derecha; con la luz del día, que llega por el cristal, cae hacia el otro lado.
Cada lunes apuntamos la hora a la que alguien pulsa el interruptor. No la decidimos: la anotamos cuando ocurre.
Entre el primer lunes y el cuarto, la hora se ha adelantado cuarenta minutos, casi lo mismo que la puesta de sol, que ha pasado de las 21:11 a las 20:33. La lámpara se enciende siempre un cuarto de hora largo antes de que el sol se ponga, cuando la franja de sol ya ha salido de la página.
La imagen de este texto es una fotografía antigua, en blanco y negro, de una sala con butacas de enea. La lámpara de suelo, con su tulipa de flecos, está entre los asientos y la ventana, cuya persiana de lamas hace el papel de nuestros estores. Es la disposición contraria a la nuestra: allí la lámpara ocupa el lado del cristal, que fue justo el sitio del que la quitamos.
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Butaca y Ventanal · redacción · 30 de septiembre de 2026
Al acabar la cuarta semana pasamos a limpio lo aprendido en una lista. Tiene once líneas y va del cristal hacia dentro y de norte a sur: primero el cristal, luego la butaca y su lámpara, y por último el escritorio. La repasaremos el primer lunes de cada mes, a partir del 5 de octubre.
La lista se recorre dos veces el mismo día: una al final de la tarde, con el sol bajo, y otra de noche, con las lámparas encendidas. Hay líneas que solo se pueden comprobar en uno de los dos momentos: la segunda, de tarde; la tercera, de noche. La última se comprueba en los dos.
Las líneas que no se cumplen se apuntan en el cuaderno con la fecha y con lo que se hizo. Con la lista delante, el cuaderno de septiembre deja siete sin cumplir en algún momento: la primera, hasta que los estores tuvieron su número; la segunda, la primera semana, sin estores; la tercera, la séptima y la octava, hasta que la lámpara pasó detrás de la butaca; la sexta, mientras la mesita siguió en el pasillo; y la penúltima, los dos primeros días del escritorio, cuando el tablero estuvo arrimado al cristal antes de pasar a la pared del extremo sur.
La fotografía muestra un escritorio colocado ante una ventana, con una lámpara de sobremesa en una esquina del tablero y la silla vuelta hacia el cristal. Con nuestra lista delante, esa disposición no pasaría la penúltima línea: una pantalla sobre ese tablero tendría el cristal justo detrás. Girando el mueble un cuarto de vuelta, esa ventana quedaría a un lado; la habitación tiene además otra en la pared de la derecha, que entraría entonces en la cuenta.
Butaca y Ventanal se escribe en A Coruña. Para comentar una entrada del registro, enviar una corrección o proponer un tema se puede usar el correo electrónico o el postal. En la revista no hay cuestionarios.
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Butaca y Ventanal, a 27 de agosto de 2026.
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Butaca y Ventanal, condiciones a 27 de agosto de 2026.
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Butaca y Ventanal, página a 27 de agosto de 2026.
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